Sacerdotes y consagrados


Ritual

  Rito del Matrimonio

MATRIMONIO

MONICIÓN DE ENTRADA

Queridos hermanos: Llenos de alegría, hemos venido a la casa del Señor para esta celebración, acompañando a N. y N. en el día en que se disponen a celebrar su unión matrimonial. Para ellos este momento es de singular importancia. Por eso, vamos a acompañarlos con nuestro cariño, amistad y oración fraterna. Escuchemos atentamente con ellos la Palabra que Dios nos va a dirigir hoy. Después, con la santa Iglesia, invocaremos a Dios Padre, por Jesucristo, nuestro Señor, para que acoja complacido a estos hijos suyos que van a contraer Matrimonio, los bendiga y les conceda vivir en unidad permanente.

(Se omite el acto penitencial.)

ORACION COLECTA

Oremos. Escucha nuestras súplicas, Señor, derrama tu gracia sobre estos hijos tuyos N. y N., que se unen junto a tu altar, y hazlos fuertes en la mutua caridad. Por nuestro Señor Jesucristo…

LITURGIA DE LA PALABRA

LECTURA DEL LIBRO DE TOBÍAS (8,5-10)

La noche de su boda, Tobías dijo a Sara: Somos descendientes de un pueblo de santos, y no podemos unirnos como los paganos que no conocen a Dios. Se levantaron los dos y, juntos, se pusieron a orar con fervor. Pidieron a Dios su protección.

Tobías dijo: Señor, Dios de nuestros padres, que te bendigan el cielo y la tierra, el mar, las fuentes, los ríos y todas las criaturas que en ellos se encuentran. Tú hiciste a Adán del barro, de la tierra y le diste a Eva como ayuda. Ahora, Señor, tú lo sabes: si yo me caso con esta hija de Israel, no es para satisfacer mis pasiones, sino solamente para fundar una familia en la que se bendiga tu nombre por siempre.

Y Sara, a su vez, dijo: Ten compasión de nosotros, Señor, ten compasión. Que los dos juntos vivamos felices hasta nuestra vejez.

SALMO REPONSORIAL (S. 102):

R/ .- El Señor es compasivo y misericordioso

R/.- El Señor es compasivo y misericordioso

- Bendice, alma mía, al Señor, y todo mi ser a su santo nombre. Bendice, alma mía al Señor, y no olvides sus beneficios. R/.-

- El Señor es compasivo y misericordioso, lento a la ira y rico en clemencia. Como un padre siente ternura por sus hijos, siente el Señor ternura por sus fieles. R/.

- La misericordia del Señor dura por siempre, su justicia pasa de hijos a nietos: para los que guardan la alianza. R

LECTURA DE LA PRIMERA CARTA DEL APÓSTOL SAN PABLO A LOS

CORINTIOS (13,1-8)

Hermanos: Ambicionad los carismas mejores. Y aún os voy a mostrar un camino mejor. Ya podría yo hablar las lenguas de los hombres y de los ángeles; si no tengo amor, no soy más que un metal que resuena o unos platillos que aturden. Ya podría tener el don de predicación y conocer todos los secretos y todo el saber; podría tener una fe como para mover montañas; si no tengo amor, no soy nada. Podría repartir en limosnas todo lo que tengo y aun dejarme quemar vivo; si no tengo amor, de nada me sirve.

El amor es comprensivo, el amor es servicial y no tiene envidia; el amor no presume ni se engríe; no es mal educado ni egoísta; no se irrita, no lleva cuentas del mal; no se alegra de la injusticia, sino que goza con la verdad. Disculpa sin límites, cree sin límites, espera sin límites, aguanta sin límites. El amor no pasa nunca.

LECTURA DEL SANTO EVANGELIO SEGÚN SAN JUAN (2, 1-11)

En aquel tiempo, había una boda en Caná de Galilea y la madre de Jesús estaba allí; Jesús y sus discípulos estaban también invitados a la boda. Faltó el vino y la madre de Jesús le dice: No les queda vino. Jesús le contesta: Mujer, déjame: todavía no ha llegado mi hora. Su madre dice a los sirvientes: Haced lo que él os diga.

Había allí colocadas seis tinajas de piedra, para las purificaciones de los judíos, de unos cien litros cada una. Jesús les dice: Llenad las tinajas de agua. Y las llenaron hasta arriba. Entonces les manda: Sacad ahora y llevádselo al mayordomo. Ellos se lo llevaron. El mayordomo probó el agua convertida en vino, sin saber de dónde venía (los sirvientes sí lo sabían, pues habían sacado el agua), y entonces llama al novio y le dice: Todo el mundo pone primero el vino bueno, y cuando ya están bebidos el malo; tú, en cambio, has guardado el vino bueno hasta ahora. Así, en Caná de Galilea, Jesús comenzó sus signos, manifestó su gloria y creció la fe de sus discípulos en él.

(Se pueden ver otras lecturas en el Apéndice de Leccionario)

CELEBRACIÓN DEL SACRAMENTO DEL MATRIMONIO

MONICIÓN

Queridos hermanos: Estamos aquí, junto al altar, para que Dios garantice con su gracia vuestra voluntad de contraer Matrimonio ante el ministro de la Iglesia y la comunidad cristiana ahora reunida. Cristo bendice copiosamente vuestro amor conyugal, y él, que os consagró un día con el santo Bautismo, os enriquece hoy y os da fuerza con un Sacramento peculiar para que os guardéis mutua y perpetua fidelidad y podáis cumplir las demás obligaciones del Matrimonio. Por tanto, ante esta asamblea, os pregunto sobre vuestra intención.

ESCRUTINIO

C .- N. y N., ¿venís a contraer Matrimonio sin ser coaccionados, libre y voluntariamente?

R.- Sí, venimos libremente.

C. - ¿Estáis decididos a amaros y respetaros mutuamente, siguiendo el modo de vida propio del Matrimonio, durante toda la vida? R.- Sí, estamos decididos.

C .- ¿Estáis dispuestos a recibir de Dios responsable y amorosamente los hijos, y a educarlos según la ley de Cristo y de su Iglesia? R.- Sí, estamos dispuestos.

CONSENTIMIENTO

El celebrante dice:

Así, pues, ya que queréis contraer santo Matrimonio, unid vuestras manos, y manifestad vuestro consentimiento ante Dios y su Iglesia.

El varón dice:

Yo, N., te recibo a ti, N., como esposa y me entrego a ti, y prometo serte fiel en la prosperidad y en la adversidad, en la salud y en la enfermedad, todos los días de mi vida.

La mujer dice:

Yo, N., te recibo a ti, N., como esposo y me entrego a ti, y prometo serte fiel en la prosperidad y en la adversidad, en la salud y en la enfermedad, todos los días de mi vida.

CONFIRMACIÓN DEL CONSENTIMIENTO

El Señor confirme con su bondad este consentimiento vuestro que habéis manifestado ante la Iglesia y os otorgue su copiosa bendición. Lo que Dios ha unido, que no lo separe el hombre.

BENDICIÓN Y ENTREGA DE LOS ANILLOS

El celebrante dice: El Señor bendiga estos anillos que vais a entregaros uno al otro en señal de amor y de fidelidad. R/. Amén.

El esposo: N., recibe esta alianza, en señal de mi amor y fidelidad a ti. En el nombre del Padre y del Hijo y del Espíritu Santo.

La esposa: N. , recibe esta alianza, en señal de mi amor y fidelidad a ti. En el nombre del Padre y del Hijo y del Espíritu Santo.

BENDICION Y ENTREGA DE LAS ARRAS:

El sacerdote dice: Bendice, Señor, estas arras, que N. y N. se entregan, y derrama sobre ellos la abundancia de tus bienes.

El esposo: N., recibe estas arras como prenda de la bendición de Dios y signo de los bienes que vamos a compartir.

La esposa: N., recibe estas arras como prenda de la bendición de Dios y signo de los bienes que vamos a compartir.

ORACIÓN DE LOS FIELES

Oremos, hermanos, por las necesidades de la santa Iglesia y de todo el mundo, y encomendemos especialmente a nuestros hermanos N. y N., que acaban de celebrar con gozo su Matrimonio.

- Por la santa Iglesia: para que Dios le conceda ser siempre la esposa fiel de Jesucristo. Roguemos al Señor.

- Por los nuevos esposos N. y N.: para que el Espíritu Santo los llene con su gracia y haga de su unión un signo vivo del amor de Jesucristo a su Iglesia. Roguemos al Señor. - Por nuestro hermano N.: para que sea siempre fiel al Señor como Abrahán y admirable por su piedad y honradez como Tobías. Roguemos al Señor.

- Por nuestra hermana N.: para que sea siempre irreprensible en su conducta, brille por su dulzura y pureza, humildad y prudencia. Roguemos al Señor.

- Por todos los Matrimonios: para que, en el amor mutuo y en la fidelidad constante, sean en nuestra sociedad fermento de paz y unidad. Roguemos al Señor.

- Por los miembros de nuestras familias que han muerto en la esperanza de la resurrección: para que Cristo los acoja en su reino y los revista de gloria y de inmortalidad. Roguemos al Señor.

Escucha, Padre de bondad, nuestra oración y concede a tus siervos, que confían en ti, conseguir los dones de tu gracia, conservar el amor en la unidad y llegar [con su descendencia], después de esta vida, al reino eterno. Por Jesucristo nuestro Señor.

ORACION SOBRE LAS OFRENDAS

Recibe, Señor, el sacrificio que te ofrecemos por éstos que hoy se unen en santo Matrimonio y, ya que los has bendecido, guárdalos en tu amor. Por Jesucristo nuestro Señor. Amén.

PREFACIO

En verdad es justo y necesario, es nuestro deber y salvación darte gracias siempre y en todo lugar, Señor, Padre santo, Dios todopoderoso y eterno.

Que con el yugo suave del amor y el vínculo indisoluble de la unidad, hiciste más fuerte la alianza nupcial, para que aumenten los hijos de tu adopción por la honesta fecundidad de los esposos.

Tu providencia, Señor, y tu amor lo dispuso así de modo tan admirable, que el nacer llena la tierra y el renacer aumenta tu Iglesia, por Cristo, Señor nuestro.

Por eso, con los ángeles y los santos, cantamos sin cesar el himno de tu gloria: Santo, Santo, Santo.

BENDICIÓN NUPCIAL

Queridos hermanos, roguemos humildemente al Señor que derrame la gracia de su bendición sobre estos hijos suyos, que acaban de contraer Matrimonio en Cristo, y a los que unió en santa alianza, [por el sacramento del Cuerpo y de la Sangre de Cristo que van a recibir] los haga perseverar en un mismo amor.

¡Oh! Dios, que con tu poder creaste todo de la nada, y, desde el comienzo de la creación, hiciste al hombre a tu imagen y le diste la ayuda inseparable de la mujer, de modo que ya no fuesen dos, sino una sola carne, enseñándonos que nunca será lícito separar lo que quisiste fuera una sola cosa.

¡Oh! Dios, que consagraste la alianza matrimonial con un gran Misterio y has querido prefigurar en el Matrimonio la unión de Cristo con la Iglesia.

¡Oh! Dios, que unes la mujer al varón y otorgas a esta unión, establecida desde el principio, la única bendición que no fue abolida ni por la pena del pecado original, ni por el castigo del diluvio.

Mira con bondad a estos hijos tuyos, que, unidos en Matrimonio, piden ser fortalecidos con tu bendición: Envía sobre ellos la gracia del Espíritu Santo, para que tu amor, derramado en sus corazones, los haga permanecer fieles en la alianza conyugal.

Abunde en tu hija N. el don del amor y de la paz, e imite los ejemplos de las santas mujeres, cuyas alabanzas proclama la Escritura.

Confíe en ella el corazón de su esposo N., teniéndola por copartícipe y coheredera de una misma gracia y una misma vida, la respete y ame siempre como Cristo ama a su

Iglesia.

Y ahora, Señor, te pedimos también que estos hijos tuyos: permanezcan en la fe y amen tus preceptos; que, unidos en Matrimonio, sean ejemplo por la integridad de sus costumbres; y, fortalecidos con el poder del Evangelio, manifiesten a todos el testimonio de Cristo; [que su unión sea fecunda, sean padres de probada virtud, vean ambos los hijos de sus hijos] y, después de una feliz ancianidad, lleguen a la vida de los bienaventurados en el reino celestial. Por Jesucristo nuestro Señor. R/. Amén.

ORACIÓN DESPUES DE LA COMUNION

Por medio de este sacrificio, Señor, guarda con tu providencia y haz vivir en un mismo amor a quienes has unido en santo Matrimonio [y alimentado con un mismo pan y un mismo cáliz.] Por Jesucristo nuestro Señor.

BENDICIÓN:

- Nuestro Señor Jesucristo, que santificó con su presencia las bodas de Caná, os conceda a vosotros, y a vuestros familiares y amigos, su bendición. R. Amén. - Nuestro Señor Jesucristo, que amó a su Iglesia hasta el extremo, os conceda amaros el uno al otro de la misma manera. R. Amén.

- Nuestro Señor Jesucristo os conceda ser testigos fieles de su resurrección en el mundo y esperar con alegría su venida gloriosa. R. Amén.

- Y a todos vosotros, que estáis aquí presentes, os bendiga Dios todopoderoso, Padre, Hijo y Espíritu Santo. R. Amén.