Sacerdotes y consagrados


Ritual

  Rito de Exequias: Vigilia comunitaria de oración por el difunto

VIGILIA COMUNITARIA DE ORACION POR EL DIFUNTO

(En la casa o en el tanatorio)

RITOS INICIALES

En el nombre del Padre…

El Señor, que, por la resurrección de su Hijo, nos ha hecho nacer para una esperanza viva, esté con todos vosotros. R/. Y con tu espíritu.

Hermanos: Si bien el dolor por la pérdida de un ser querido llena de dolor nuestros corazones y ensombrece nuestros ojos, avivemos en nosotros la llama de la fe, para que la esperanza que Cristo ha hecho habitar en nuestros corazones conduzca ahora nuestra oración para encomendar a nuestro (-a) hermano (-a) N. en las manos del Señor, Padre misericordioso y Dios de todo consuelo.

SALMO (129)

V/. Mi alma espera en el Señor.

R/. Mi alma espera en el Señor.

- Desde lo hondo a ti grito, Señor; Señor, escucha mi voz; estén tus oídos atentos a la voz de mi súplica.

- Si llevas cuenta de los delitos, Señor, ¿quién podrá resistir? Pero de ti procede el perdón, y así infundes respeto.

- Mi alma espera en el Señor, espera en su palabra; mi alma aguarda al Señor, más que el centinela la aurora. - Aguarde Israel al Señor, como el centinela la aurora; porque del Señor viene la misericordia, la redención copiosa; y él redimirá a Israel de todos sus delitos.

OREMOS.

Escucha, Señor, la oración de tus fieles; desde el abismo de la muerte, nuestro (-a) hermano (-a) N. espera tu redención copiosa; redímelo (redímela) de todos sus pecados y haz que en tu reino vea realizada toda su esperanza. Por Jesucristo, nuestro Señor. R/. Amén.

LITURGIA DE LA PALABRA

LECTURA DEL LIBRO DE LA SABIDURÍA (2, 1-5.21-23; 3, 1-6)

(Se dijeron los impíos, razonando equivocadamente: «La vida es corta y triste, y el trance final del hombre, irremediable; y no consta de nadie que haya regresado del abismo. Nacimos casualmente y luego pasaremos como quien no existió; nuestro respiro es humo, y el pensamiento, chispa del corazón que late; cuando ésta se apague, el cuerpo se volverá ceniza, y el espíritu se desvanecerá como aire tenue. Nuestro nombre caerá en el olvido con el tiempo, y nadie se acordará de nuestras obras; pasará nuestra vida como rastro de nube, se disipará como neblina acosada por los rayos del sol y abrumada por su calor. Nuestra vida es el paso de una sombra, y nuestro fin, irreversible; está aplicado el sello, no hay retorno. Así discurren, y se engañan, porque los ciega su maldad: no conocen los secretos de Dios, no esperan el premio de la virtud ni valoran el galardón de una vida intachable.)

Dios creó al hombre para la inmortalidad y lo hizo a imagen de su propio ser. La vida de los justos está en manos de Dios, y no los tocará el tormento. La gente insensata pensaba que morían, consideraba su tránsito como una desgracia, y su partida de entre nosotros como una destrucción; pero ellos están en paz. La gente pensaba que cumplían una pena, pero ellos esperaban de lleno la inmortalidad; sufrieron pequeños castigos, recibirán grandes favores, porque Dios los puso a prueba y los halló dignos de sí; los probó como oro en crisol, los recibió como sacrificio de holocausto. Palabra de Dios.

(HOMILÍA)

(Se puede hacer la PROFESION DE FE, el Credo. Cfr Ordinario de la Misa: Capítulo

II )

PRECES

Oremos, hermanos, a Cristo, el Señor, esperanza de los que vivimos aún en este mundo, vida y resurrección de los que ya han muerto; llenos de confianza, digámosle:

R/. Tú que eres la resurrección y la vida, escúchanos.

- Recuerda, Señor, que tu ternura y tu misericordia son eternas, y no te acuerdes de los pecados de nuestro (-a) hermano (-a) N., R/.

- Por el honor de tu nombre, Señor, perdónale todas sus culpas y haz que viva eternamente feliz en tu presencia. R/.

- Que habite en tu casa por días sin término y goce de tu presencia contemplando tu rostro. R/.

- No rechaces a tu siervo (sierva), ni lo (la) olvides en el reino de la muerte, sino concédele gozar de tu dicha en el país de la vida. R/.

- Sé tú, Señor, el apoyo y la salvación de cuantos a ti acudimos; sálvanos y bendícenos, porque somos tu pueblo y tu heredad. R/.

PADRE NUESTRO

El mismo Señor, que lloró junto al sepulcro de Lázaro y que, en su propia agonía, acudió conmovido al Padre, nos ayude a decir todos juntos la oración dominical: Padre nuestro.

(O bien)

OREMOS:

Escucha, Señor, nuestras súplicas y ten misericordia de tu siervo (sierva) N ., para que no sufra castigo por sus pecados, pues deseó cumplir tu voluntad; y, ya que la verdadera fe lo (la) unió aquí, en la tierra, el pueblo fiel, que tu bondad ahora lo (la) una al coro de los ángeles y elegidos. Tú que vives y reinas por los siglos de los siglos. R. Amén.)

- V/. Señor, dale el descanso eterno.

R/. Y brille sobre él (ella) la luz eterna.

- V/. Descanse en paz

R/. Amén

- V/. Su alma y la de todos los fieles difuntos por la misericordia de Dios descansen en paz. R/. Amén