Sacerdotes y consagrados


Ritual

  Rito de Exequias: Misa exequial

MISA EXEQUIAL

CIRIO PASCUAL

(Al llegar a la iglesia, se coloca el cadáver ante el altar, se pone junto a él el cirio pascual y se enciende mientras se dice:)

Junto al cuerpo, ahora sin vida, de nuestro (-a) hermano (-a) N., encendemos, oh Cristo Jesús, esta llama, símbolo de tu cuerpo glorioso y resucitado; que el resplandor de esta luz ilumine nuestras tinieblas y alumbre nuestro camino de esperanza, hasta que lleguemos a ti, oh Claridad eterna, que vives y reinas, inmortal y glorioso, por los siglos de los siglos. Amén.

(Omitido acto penitencial, se dice la oración colecta):

ORACIÓN COLECTA

Oremos. Te encomendamos, Señor, a nuestro (-a) hermano (-a) N., a quien en esta vida mortal rodeaste con tu amor infinito; concédele ahora que, libre de todos los males, participe en el descanso eterno.

Y, ya que este primer mundo acabó para él (ella), admítelo (admítela) en tu paraíso, donde no hay ni llanto ni luto ni dolor, sino paz y alegría eternas. Por nuestro Señor Jesucristo… Amén

O bien:

Oremos. Dios Padre omnipotente, nuestra fe confiesa que tu Hijo ha muerto y ha resucitado; concede a tu siervo N., que ha participado ya en la muerte de Cristo, participar también en su resurrección. Por nuestro Señor Jesucristo...

O bien:

Oremos. Oh Dios, siempre dispuesto a la misericordia y al perdón, escucha nuestras súplicas por tu siervo N., que acabas de llamar a tu presencia, y porque creyó y espero en ti, condúcelo a la patria verdadera para que goce contigo de la alegría eterna. Por nuestro Señor Jesucristo.

LITURGIA DE LA PALABRA

LECTURA DEL LIBRO DE LA SABIDURÍA 3, 1-9

La vida de los justos está en manos de Dios y no los tocará el tormento. La gente insensata pensaba que morían, consideraba su tránsito como una desgracia, su partida de entre nosotros, como una destrucción; pero ellos están en paz. La gente pensaba que eran castigados, pero ellos esperaban seguros la inmortalidad. Sufrieron un poco, recibirán grandes favores, porque Dios los puso a prueba, y los halló dignos de sí: los probó como oro en crisol, los recibió como sacrificio de holocausto. (El día de la cuenta resplandecerán ellos como chispas que prenden por un cañaveral. Gobernarán naciones, someterán pueblos, y su Señor reinará eternamente. Los que en él confían conocerán la verdad y los fieles permanecerán con él en el amor, porque sus elegidos encontrarán gracia y misericordia.)

SALMO 102, 8 y 10. 13-14. 15-16. 17-18

R/. El Señor es compasivo y misericordioso

V/. El Señor es compasivo y misericordioso lento a la ira y rico en clemencia; No nos trata como merecen nuestros pecados, ni nos paga según nuestras culpas. R/.

V/. Como un padre siente ternura por sus hijos, siente el Señor ternura por sus fieles; porque él conoce nuestra masa., se acuerda de que somos barro. R/.

V/. Los días del hombre duran lo que la hierba, florecen como flor del campo, que el viento la roza, y ya no existe, su terreno no volverá a verla. R/.

LECTURA DE LA SEGUNDA CARTA DEL APÓSTOL SAN PABLO A LOS

CORINTIOS 5, 1. 6-10

Hermanos: Es cosa que ya sabemos: Si se destruye este nuestro tabernáculo terreno, tenemos un sólido edificio construido por Dios, una casa que no ha sido levantada por mano de hombre y que tiene duración eterna en los cielos. Siempre tenemos confianza, aunque sabemos que, mientras vivimos, estamos desterrados lejos del Señor. Caminamos sin verlo, guiados por la fe. Y es tal nuestra confianza, que preferimos desterrarnos del cuerpo y vivir junto al Señor. Por lo cual, en destierro o en patria, nos esforzamos en agradarle. Porque todos tendremos que comparecer ante el tribunal de Cristo para recibir premio o castigo por lo que hayamos hecho en esta vida.

+ LECTURA DEL SANTO EVANGELIO SEGÚN SAN JUAN l4, 1-6

En aquel tiempo, dijo Jesús a sus discípulos: -No perdáis la calma: creed en Dios y creed también en mí. En la casa de mi Padre hay muchas estancias, y me voy a prepararos sitio. Cuando vaya y os prepare sitio, volveré y os llevaré conmigo, para que donde estoy yo, estéis también vosotros. Y adonde yo voy, ya sabéis el camino. Tomás le dice: -Señor, no sabemos adónde vas, ¿cómo podemos saber el camino? Jesús le responde: -Yo soy el camino, y la verdad, y la vida. Nadie va al Padre, sino por mí. Este es mi deseo: que estén donde yo estoy

(Ver más lecturas en el Apéndice I)

ORACIÓN DE LOS FIELES

Pidamos al Señor que escuche nuestra oración y atienda las súplicas de su Iglesia. - Para que el Señor y Hacedor de todo reciba en su reino a nuestro (-a) hermano (-a) N que, como primicia de su familia, ha salido ya de este mundo, Roguemos al Señor. R/. Te rogamos óyenos.

- Para que el Árbitro de la vida y de la muerte se compadezca de las faltas y debilidades de nuestro (-a) hermano (-a) N, roguemos al Señor. R/.

- Para que nuestro (-a) hermano (-a), que mientras vivía en este mundo confió en la benignidad de nuestro Dios, goce ahora de los bienes que esperó, roguemos al Señor.

R/.

- Para que todos los amigos y familiares que convivieron en este mundo con nuestro (-

a) hermano (-a) y nos han precedido ya en la morada eterna, gocen ahora con él (ella) de la compañía de los santos, roguemos al Señor. R/.

- Para que el Señor vele por nuestras vidas mientras moramos aún en este mundo y, cuando nos llegue el momento de dejarlo, nos presentemos ante él cargados de buenas obras, roguemos al Señor. R/.

- Para que Dios no permita que en la hora de nuestra muerte, desesperados y sin acordarnos de él, nos sintamos como arrancados y expulsados de este mundo, sino que, con paz y bien dispuestos, lleguemos a la vida feliz y eterna, roguemos al Señor. R/.

OREMOS

Escucha, Señor nuestras oraciones y concede a tu siervo (sierva) N., que te conoció en la fe y quiso ser fiel a tu servicio, gozar eternamente de la visión de tu gloria. Por Jesucristo nuestro Señor. Amén.

ORACIÓN SOBRE LAS OFRENDAS

Te presentamos, Señor, estas ofrendas implorando de tu bondad la salvación nuestro hermano N. ; concédele que tu Hijo Jesucristo, en quien siempre creyó como su Salvador, sea para él Juez misericordioso. Él, que vive y reina por los siglos de los siglos. Amén.

PREFACIO

El Señor esté con vosotros...

En verdad es justo y necesario, es nuestro deber y salvación, darte gracias siempre y en todo lugar, Señor, Padre Santo, Dios todopoderoso y eterno, por Cristo, Señor nuestro.

En él brilla la esperanza de nuestra feliz resurrección; y así, aunque la certeza de morir nos entristece, nos consuela la promesa de la futura inmortalidad. Porque laq vida de los que en ti creemos, Señor, no termina, se transforma; y al deshacerse nuestramorada terrenal adquirimos una mansión eterna en el cielo.

Por eso, con los ángeles y arcángeles y con todos los coros celestiales, cantamos sin cesar el himno de tu gloria: Santo...

ANTÍFONA DE COMUNIÓN (Cf. 4 Esd 2, 35.)

Brille, Señor, sobre ellos la luz eterna; vivan con tus santos por siempre, porque tú eres compasivo. Señor, dales el descanso eterno y brille sobre ellos la luz eterna; vivan con tus santos por siempre, porque tú eres compasivo.

ORACIÓN DESPUÉS DE LA COMUNION

Señor y Dios nuestro, por el sacramento del Cuerpo de tu Hijo que nos dejó como viático para la vida eterna, te pedimos que nuestro hermano N. sea conducido al banquete de tu reino. Por Jesucristo nuestro Señor.

ULTIMAS ORACIONES Y DESPEDIDA

(Después de la postcomunión, y omitida la bendición, el que preside dice éstas o parecidas palabras:)

No temas, hermano (hermana), Cristo murió por ti y en su resurrección fuiste salvado (salvada). El Señor te protegió durante tu vida; por ello, esperamos que también te librará, en el último día, de la muerte que acabas de sufrir.

Por el bautismo, fuiste hecho (hecha) miembro de Cristo resucitado: el agua que ahora derramaremos sobre tu cuerpo nos lo recordará.

[Dios te dio su Espíritu Santo que consagró tu cuerpo como templo suyo; el incienso con que perfumaremos tus restos mortales será símbolo de tu dignidad de templo de Dios y acrecentará en nosotros 1a esperanza de que este mismo cuerpo, llamado a ser piedra viva del templo eterno de Dios, resucitará gloriosamente como el de Jesucristo.]

(Después, el que preside da la vuelta al féretro aspergiéndolo con agua bendita; luego, pone incienso, lo bendice y da una segunda vuelta perfumando el cadáver con incienso; y concluye con estas palabras:)

Vamos ahora a cumplir con nuestro deber de dar a al cuerpo de nuestro (-a) hermano (-a); y, fieles a la costumbre cristiana, lo haremos pidiendo con fe a Dios, para quien toda criatura vive, que admita su alma entre sus santos y que, a este su cuerpo que hoy enterramos en debilidad, lo resucite un día lleno de vida y de gloria. Que, en el momento del juicio, use de misericordia para con nuestro (-a) hermano (-a), para que, libre de la muerte, absuelto (absuelta) de sus culpas, reconciliado (reconciliada) con el Padre, llevado (llevada) sobre los hombros del buen Pastor y agregado (agregada) al séquito del Rey eterno, disfrute para siempre de la gloria eterna y de la compañía de los santos.

V. Dale, Señor el descanso eterno. R/. Y brille para el (ella) la luz perpetua.

V. Descanse en paz. R/. Amén

V. Su alma y la de todos los fieles difuntos por la misericordia de Dios descanse en paz. R/. Amén.

(Seguidamente se hace la procesión hacia el Cementerio como se indica un poco más arriba en V.3. E: Procesión al cementerio)