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Sacerdotes y consagrados


Ritual

  Rito de Exequias:Exequias en caso de cremación

EXEQUIAS EN CASO DE CREMACIÓN

SALUDO

En el nombre del Padre… R/. Amén

El Señor esté con vosotros. R./ Y con tu espíritu

Hermanos: Nos hemos reunido hoy, en un momento especialmente triste y doloroso, ante las cenizas de nuestro (-a) hermano (-a) N., en primer lugar para confesar nuestra fe en que la vida no termina con la muerte del cuerpo. Y también para rodear con nuestro afecto y con nuestra plegaria a unos amigos que están tristes por la muerte de N. Y finalmente para pedir a Dios que perdone las culpas que durante su vida cometió nuestro (-a) hermano (-a) que acaba de morir.

Que el Señor escuche nuestras plegarias.

CIRIO PASCUAL

(Se ponen las cenizas junto al cirio pascual y se enciende mientras se dice:)

Junto al cuerpo, ahora sin vida, de nuestro (-a) hermano (-a) N., encendemos, ¡Oh! Cristo Jesús, esta llama, símbolo de tu cuerpo glorioso y resucitado; que el resplandor de esta luz ilumine nuestras tinieblas y alumbre nuestro camino de esperanza, hasta que lleguemos a ti, oh Claridad eterna, que vives y reinas, inmortal y glorioso, por los siglos de los siglos. Amén.

LETANIAS POR EL DIFUNTO

- Tú que libraste a tu pueblo de la esclavitud de Egipto:

R/. Recibe a tu siervo (sierva) en el paraíso.

- Tú que abriste el mar Rojo ante los israelitas que caminaban hacia la libertad prometida: R/.

- Tú que fuiste santuario y dominio de Israel durante su peregrinación por el desierto: R.

- Tú que transformaste las peñas del desierto en manantiales de agua viva: R.

- Tú que diste a tu pueblo posesión de una tierra que manaba leche y miel: R/.

- Tú que quisiste que tu Hijo llevara a realidad la antigua Pascua de Israel: R/.

- Tú que, por la muerte de Jesús, iluminas las tinieblas de nuestra muerte: R/. - Tú que, en la resurrección de Jesucristo, has inaugurado la vida nueva de los que han muerto: R/.

- Tú que, en la ascensión de Jesucristo, has querido que tu pueblo vislumbrara su entrada en la tierra de promisión definitiva: R/.

- Tú que eres auxilio y escudo de cuantos confían en Ti. R/.

PRECES

Recordemos, con afecto piadoso, a nuestro (-a) hermano (-a) N., a quien Dios ha llamado de este mundo, y oremos confiados a aquel que venció la muerte y resucitó glorioso del sepulcro.

- Que Cristo, el Hijo de Dios, le dé posesión del paraíso y, como buen Pastor, lo (la) reconozca entre sus predilectos, roguemos al Señor. R. Te lo pedimos, Señor.

- Que, perdonados sus pecados, lo (la) coloque a su derecha en el reino de los elegidos, roguemos al Señor. R. Te lo pedimos, Señor.

- Que participe con él de la felicidad eterna de los santos, roguemos al Señor. R. Te lo pedimos, Señor,

- Que nosotros, los que ahora lloramos su muerte, podamos salir al encuentro de Cristo cuando él vuelva, acompañados de nuestro (-a) hermano (-a) que hoy nos ha dejado, roguemos al Señor. R. Te lo pedimos, Señor.

ULTIMO ADIÓS AL DIFUNTO

Después de haber orado por nuestro (-a) hermano (-a) N., vamos ahora a despedirnos de sus cenizas, la última presencia sensible que de él (ella) tenemos. Este último adiós, aunque no nos quita la tristeza de la separación, no da el consuelo de la esperanza. Vendrá un día en que podremos alegrarnos de nuevo con su presencia en el reino de Dios. Consolémonos, pues, mutuamente con esta esperanza cristiana.

AGUA BENDITA

El agua que vamos a derramar ahora sobre las cenizas de este (-a) hermano (-a) nuestro (-a) nos recuerda que en el Bautismo fue hecho (-a) miembro del cuerpo de Jesucristo, que murió y fue sepultado, pero que con su gloriosa resurrección venció a la muerte.

(El incienso con que luego las perfumaremos, nos traerá a la memoria que, lo que ahora solo son sus cenizas, fueron templo del Espíritu Santo y están llamadas a ser, por la resurrección, piedras vivas del templo de la Jerusalén celestial.)

ORACIÓN

Te encomendamos, Señor, a nuestro (-a) hermano (-a) N., a quien en esta vida mortal rodeaste siempre con tu amor; concédele ahora que, libre de todos sus males, participe en tu descanso eterno, y, pues para él (ella) acabó ya este primer mundo, admítelo (admítela) ahora en tu paraíso, donde no hay llanto ni luto ni dolor, sino paz y alegría sin fin, con tu Hijo y el Espíritu Santo, por los siglos de los siglos. R. Amén.

DESPEDIDA

Que el Señor abra las puertas del triunfo a nuestro (-a) hermano (-a) N., para que, terminado el duro combate de su vida mortal, entre como vencedor (-a) en el Reino de los Cielos. R. Amén

Y a todos nosotros nos dé la certeza de no está muerto (-a), sino que reposa porque ha sido llamado (-a) a la vida eterna por los siglos de los siglos. R. Amén

- V/. Señor, dale el descanso eterno. R/. Y brille sobre é (ella) la luz eterna.

- V/. Descanse en paz. R/. Amén

- V/. Su alma y la de todos los fieles difuntos por la misericordia de Dios descansen en paz. R/. Amén

- V/. Podéis ir en paz. R/. Demos gracias a Dios