Sacerdotes y consagrados


Ritual

  Rito de Exequias: Rito completo de exequias

RITO COMPLETO DE EXEQUIAS

(EN LA CASA, EN LA IGLESIA Y EN EL CEMENTERIO)

A. ESTACIÓN EN CASA DEL DIFUNTO

En el nombre del Padre...

V. El Señor esté con vosotros.

R/. Y con tu espíritu.

Hermanos: La muerte de nuestro querido hermano (nuestra querida hermana) N. nos entristece y nos recuerda una vez más, hasta qué punto es frágil y breve la vida del hombre. Pero, en este momento triste, nuestra fe nos conforta y nos asegura que Cristo vive eternamente y que el amor que él nos tiene es más fuerte que la misma muerte. Por ello, nuestra esperanza no debe vacilar.

Que el Padre de la misericordia y Dios de todo consuelo os conforte en esta tribulación.

SALMO RESPONSORIAL (S. 21)

R/ El Señor es mi pastor, nada me falta.

R/ El Señor es mi pastor, nada me falta.

- El Señor es mi pastor nada me falta. En verdes praderas me hace recostar. Me conduce hacia fuentes tranquilas. Y repara mis fuerzas. R/

- Me guía por sendero justo, por el honor de su nombre. Aunque camine por cañadas oscuras, nada temo, porque tú vas conmigo: Tu vara y tu callado me sosiegan. R/ - Preparas una mesa ante mí enfrente de mis enemigos; me unges la cabeza con perfume, y mi copa rebosa. R/

- Tu bondad y tu misericordia me acompañan todos los días de mi vida, y habitaré en la casa del Señor por años sin término. R/

OREMOS

¡Oh! Dios, justo y clemente, mira con amor a tu siervo (sierva) N., que, por medio del agua del bautismo, participó ya de la Pascua liberadora de Cristo, y concédele entrar en la verdadera tierra de promisión y gustar los bienes de la vida divina en eterna comunión con su Redentor, nuestro Dios y Señor Jesucristo, Hijo tuyo y Señor nuestro. Él, que vive y reina por los siglos de los siglos. R/. Amén.

B.- PROCESIÓN A LA IGLESIA

(A continuación, se organiza la procesión hacia la iglesia. Durante esta procesión, el pueblo ora por el difunto, o se entona algún canto popular apropiado. Para la oración por el difunto puede usarse oportunamente la siguiente letanía:)

LETANÍA POR EL DIFUNTO

- Tú que libraste a tu pueblo de la esclavitud de Egipto:

R/. Recibe a tu siervo (sierva) en el paraíso.

- Tú que abriste el mar Rojo ante los israelitas que caminaban hacia la libertad prometida: R/.

- Tú que fuiste santuario y dominio de Israel durante su peregrinación por el desierto: R.

- Tú que transformaste las peñas del desierto en manantiales de agua viva: R.

- Tú que diste a tu pueblo posesión de una tierra que manaba leche y miel: R/.

- Tú que quisiste que tu Hijo llevara a realidad la antigua Pascua de Israel: R/.

- Tú que, por la muerte de Jesús, iluminas las tinieblas de nuestra muerte: R/. - Tú que, en la resurrección de Jesucristo, has inaugurado la vida nueva de los que han muerto: R/.

- Tú que, en la ascensión de Jesucristo, has querido que tu pueblo vislumbrara su entrada en la tierra de promisión definitiva: R/.

- Tú que eres auxilio y escudo de cuantos confían en Ti. R/.

- Tú que no quieres que alaben tu nombre los muertos ni los que bajan al silencio, sino los que viven para ti: R/

C. ESTACIÓN EN LA IGLESIA

(Al llegar a la iglesia, se coloca el cadáver ante el altar, se pone junto a él el cirio pascual y se enciende mientras se dice:)

Junto al cuerpo, ahora sin vida, de nuestro (-a) hermano (-a) N., encendemos, ¡Oh! Cristo Jesús, esta llama, símbolo de tu cuerpo glorioso y resucitado; que el resplandor de esta luz ilumine nuestras tinieblas y alumbre nuestro camino de esperanza, hasta que lleguemos a ti, oh Claridad eterna, que vives y reinas, inmortal y glorioso, por los siglos de los siglos. Amén.

D. MISA EXEQUIAL

(Ver parágrafo siguiente: V.5: Misa exequial)

E. PROCESIÓN AL CEMENTERIO

(Mientras se saca el cuerpo de la iglesia, siguiente antífona:)

ANTÍFONA

Al paraíso te lleven los ángeles, a tu llegada te reciban los mártires y te introduzcan en la ciudad santa de Jerusalén.

(A continuación, se organiza la procesión hacia el cementerio.)

INTRODUCCIÓN A LA LETANÍA:

Unidos en una misma oración, mientras acompañamos los restos mortales de nuestro (-

a) hermano (-a) al lugar de su reposo, invoquemos a los santos, que en la gloria gozan de la comunión celestial, para que acojan a nuestro (-a) hermano (-a) en el gozo eterno.

LETANÍA:

Cristo, óyenos. Cristo, óyenos.

Cristo, escúchanos. Cristo, escúchanos.

Santa María, Madre de Dios, Ruega por nosotros

Santos ángeles de Dios, Rogad por nosotros

San José, Ruega por nosotros

San Juan Bautista, Ruega por nosotros

Santos Pedro y Pablo, Rogad por nosotros

San Esteban, Ruega por nosotros San Agustín, Ruega por nosotros San Gregorio, Ruega por nosotros San Benito, Ruega por nosotros San Francisco, Ruega por nosotros Santo Domingo, Ruega por nosotros

San Francisco Javier, Ruega por nosotros

Santa Teresa de Jesús, Ruega por nosotros

Santa Mónica, Ruega por nosotros

Santos y Santas de Dios, Rogad por nosotros

Invoquemos ahora a Cristo, vencedor del sepulcro, y hagamos memoria de sus misterios salvadores, con los que arrancó a los hombres del poder de la muerte:

-Cristo, Hijo de Dios vivo.

R/. Acógelo (Acógela) en tu reino .

- Tú que aceptaste la muerte por nosotros. R/.

- Tú que resucitaste de entre los muertos. R/.

- Tú que has de venir a juzgar a los vivos ya los muertos. R/.

- A este hermano nuestro (esta hermana nuestra), que recibió de ti la simiente de la inmortalidad. R/.

- A este hermano nuestro (esta hermana nuestra); de quien ahora nos despedimos. R/. - A este hermano nuestro (a esta hermana nuestra) con quien esperamos encontrarnos en la gloria del cielo. R/.

F. ÚLTIMO ADIÓS AL CUERPO DEL DIFUNTO

(Llegada la procesión al cementerio, el cuerpo se coloca, a ser posible, cerca de la tumba, y se procede al rito del último adiós.)

SALMO (117, 1-20)

R/. Abridme las puertas del triunfo, y entraré para dar gracias al Señor .

- Dad gracias al Señor porque es bueno, porque es eterna su misericordia. Diga la casa de Israel: eterna es su misericordia.

- Diga la casa de Aarón: eterna es su misericordia. Digan los fieles del Señor: eterna es su misericordia.

- En el peligro grité al Señor, y me escuchó, poniéndome a salvo. El Señor está conmigo: no temo; ¿qué podrá hacerme el hombre? El Señor está conmigo y me auxilia, veré la derrota de mis adversarios.

- Mejor es refugiarse en el Señor, que fiarse de los hombres, mejor es refugiarse en el Señor, que fiarse de los jefes.

- Todos los pueblos me rodeaban, en el nombre del Señor los rechacé; me rodeaban cerrando el cerco, en el nombre del Señor los rechacé;

- Me rodeaban como avispas, ardiendo como fuego en las zarzas, en el nombre del Señor los rechacé.

- Empujaban y empujaban para derribarme, pero el Señor me ayudó; el Señor es mi fuerza y mi energía, él es mi salvación.

- Escuchad: hay cantos de victoria en las tiendas de los justos: «La diestra del Señor es poderosa, la diestra del Señor es excelsa, la diestra del Señor es poderosa.»

- No he de morir, viviré para contar las hazañas del Señor. Me castigó, me castigó el Señor, pero no me entregó a la muerte.

- Abridme las puertas del triunfo, y entraré para dar gracias al Señor. Ésta es la puerta del Señor: los vencedores entrarán por ella.

ORACIÓN SOBRE EL SEPULCRO

Oremos .

Señor Jesucristo, que al descansar tres días en el sepulcro santificaste la tumba de los que creen en ti, de tal forma que la sepultura no sólo sirviera para enterrar el cuerpo, sino también para acrecentar nuestra esperanza en la resurrección, (dígnate + bendecir esta tumba y) concede a nuestro (-a) hermano (-a) N. descansar aquí de sus fatigas, durmiendo en la paz de este sepulcro, hasta el día en que tú, que eres la Resurrección y la Vida, lo (la) resucites y lo (la) ilumines con la contemplación de tu rostro glorioso. Tú que vives y reinas por los siglos de los siglos. Amén.

Vamos ahora a cumplir con nuestro deber de dar a al cuerpo de nuestro (-a) hermano (-a); y, fieles a la costumbre cristiana, lo haremos pidiendo con fe a Dios, para quien toda criatura vive, que admita su alma entre sus santos y que, a este su cuerpo que hoy enterramos en debilidad, lo resucite un día lleno de vida y de gloria. Que, en el momento del juicio, use de misericordia para con nuestro (-a) hermano (-a), para que, libre de la muerte, absuelto (absuelta) de sus culpas, reconciliado (reconciliada) con el Padre, llevado (llevada) sobre los hombros del buen Pastor y agregado (agregada) al séquito del Rey eterno, disfrute para siempre de la gloria eterna y de la compañía de los santos.

No temas, hermano (hermana), Cristo murió por ti y en su resurrección fuiste salvado (salvada). El Señor te protegió durante tu vida; por ello, esperamos que también te librará, en el último día, de la muerte que acabas de sufrir. Por el bautismo, fuiste hecho (hecha) miembro de Cristo resucitado: el agua que ahora derramaremos sobre tu cuerpo nos lo recordará.

[Dios te dio su Espíritu Santo que consagró tu cuerpo como templo suyo; el incienso con que perfumaremos tus restos mortales será símbolo de tu dignidad de templo de Dios y acrecentará en nosotros 1a esperanza de que este mismo cuerpo, llamado a ser piedra viva del templo eterno de Dios, resucitará gloriosamente como el de Jesucristo.]

(Después, el que preside da la vuelta al féretro aspergiéndolo con agua bendita; luego, pone incienso, lo bendice y da una segunda vuelta perfumando el cadáver con incienso;)

INVOCACIONES :

- Que el Padre, que te invitó a comer la carne inmaculada de su Hijo, te admita ahora en la mesa de su reino. R/. Señor, ten piedad. (Kyrie, eléison.)

- Que Cristo, vid verdadera, en quien fuiste injertado (injertada) por el bautismo, te haga participar ahora de su vida gloriosa. R. Señor, ten piedad. (Kyrie, eléison.) - Que el Espíritu de Dios, con cuyo fuego ardiente fuiste madurado (madurada), revista tu cuerpo de inmortalidad. R/. Señor, ten piedad. (Kyrie, eléison. )

(Después, se coloca el cuerpo en el sepulcro, y el que preside añade)

OREMOS.

A tus manos, Padre de bondad, encomendamos el alma de nuestro hermano (nuestra hermana), con la firme esperanza de que resucitará en el último día, con todos los que han muerto en Cristo.

Te damos gracias por todos los dones con que lo (la) enriqueciste a lo largo de su vida; en ellos reconocemos un signo de tu amor y de la comunión de los santos. Dios de misericordia, acoge las oraciones que te presentamos por este hermano nuestro (esta hermana nuestra) que acaba de dejarnos y ábrele las puertas de tu mansión. Y a sus familiares y amigos, y a todos nosotros, los que hemos quedado en este mundo, concédenos saber consolarnos con palabras de fe hasta que también nos llegue el momento de volver a reunirnos con él (ella), junto a ti, en el gozo de tu reino eterno. Por Jesucristo, nuestro Señor. R/. Amén.

(También se pueden rezar la Salve y otras oraciones)

(En este momento, uno de los familiares o amigos puede hacer una breve biografía del difunto y agradecer a los presentes su participación en las exequias.)

BENDICIÓN FINAL

El Señor esté con vosotros R/. Y con tu espíritu.

El Dios de todo consuelo, que con amor inefable creó al hombre y, en la resurrección de su Hijo, ha dado a los creyentes la esperanza de resucitar, derrame sobre vosotros su bendición. R/. Amén.

Él conceda el perdón de toda culpa a los que vivís aún en este mundo, y otorgue a los que han muerto el lugar de la luz y de la paz. R/. Amén.

Y a todos os conceda vivir eternamente felices con Cristo, al que proclamamos resucitado de entre los muertos. R/. Amén.

Y la bendición de Dios todopoderoso, Padre, Hijo + y Espíritu Santo, descienda sobre vosotros y os acompañe siempre. R/. Amén.