Sacerdotes y consagrados


Bendicional

  Esposos

Bendicion de los esposos


A. RITO QUE SE HA DE EMPLEAR DENTRO DE LA MISA CON MOTIVO DEL ANIVERSARIO DEL MATRIMONIO


En la liturgia de la palabra, de conformidad con las rúbricas, pueden tomarse las lecturas, o bien del Leccionario para la celebración del Matrimonio[3], o bien de la Misa para dar gracias a Dios, según el Leccionario de las Misas por diversas necesidades[4].

Después de la lectura del Evangelio, el celebrante, basándose en el texto sagrado, debe exponer en la homilía el misterio y la gracia de la vida matrimonial cristiana, teniendo en cuenta las diversas circunstancias de las personas.

Luego el celebrante invita a los esposos a que oren en silencio y renueven ante Dios el propósito de vivir santamente en el matrimonio.

Si los esposos presentan los anillos de su matrimonio, el celebrante dice estaoración:

Acrecienta y santifica, Señor, el amor de tus servidores

y, pues se entregaron mutuamente estos anillos en señal de fidelidad,

haz que progresen en la gracia del sacramento. Por Jesucristo, nuestro Señor. R.Amén.

Los anillos pueden ser honrados con la incensación.

Si se bendicen anillos nuevos, el celebrante dice esta oración:Bendice y santifica, Señor, el amor de tus servidores

y, ya que estos anillos representan para ellos un signo de su fidelidad, haz que también les recuerden su amor recíproco y la gracia del sacramento.

Por Jesucristo, nuestro Señor. R.Amén.

Pueden emplearse también las siguientes fórmulas[5]: Bendice , + Señor, estos anillos que bendigo en tu Nombre, para que quienes los lleven cumplan siempre tu voluntad, se guarden íntegra fidelidad el uno al otro, y vivan en paz amándose siempre. Por Jesucristo, nuestro Señor. R.Amén.

O bien:

Bendice + y santifica, Señor, el amor de tus servidores (N.y N.), y que estos anillos, signo de fidelidad, les recuerden su promesa de amor mutuo. Por Jesucristo, nuestro Señor. R.Amén.

Sigue la oración de los fieles, en la forma acostumbrada en la celebración de la Misa, o bien la plegaria común en la forma aquí propuesta:

Invoquemos la misericordia de Dios, Padre todopoderoso, que en su providente designio quiso que la historia de la salvación quedara significada en el amor, la fidelidad conyugal (y la fecundidad), y digámosle:

R. Renueva, Señor, la fidelidad de tus servidores.

Padre santo, que eres llamado fiel, y que pides y premias la observancia de tu alianza,

—llena de tus bendiciones a estos servidores tuyos, que recuerdan el aniversario (vigésimo quinto, quincuagésimo, sexagésimo) de su matrimonio. R.

Tú que con el Hijo y el Espíritu Santo gozas eternamente de la plena unidad de vida y comunión de amor,

—haz que estos servidores tuyos recuerden siempre la alianza de amor que contrajeron en el matrimonio y la guarden con toda fidelidad. R.

Tú que, en tu providencia, dispones de tal modo los acontecimientos de la vida humana que llevas a tus fieles a participar del misterio de Cristo, —haz que estos servidores tuyos, aceptando serenamente lo próspero y lo adverso, se esfuercen por unirse a Cristo y vivir sólo para él. R.

Tú que quisiste que el matrimonio fuera modelo de vida cristiana, —haz que todos los esposos sean testigos en el mundo del misterio de amor de tu Hijo. R.

A continuación el celebrante dice esta plegaria u otra adecuada:Señor, Dios nuestro,

en cuyos mandatos encuentra la familia su auténtico y seguro fundamento, atiende a las súplicas de tus servidores y concédeles que,

siguiendo los ejemplos de la Sagrada Familia, lleguen a gozar de los premios de tu reino en el hogar del cielo.

Por Jesucristo, nuestro Señor. R.Amén.

En la liturgia eucarística se hace todo según el Ordinario de la Misa, excepto loque sigue.

En el momento de la presentación de los dones, los esposos, según las circunstancias, pueden llevar el pan, el vino y el agua al altar.

Después del Padrenuestro se omite el Líbranos, Señor, y el celebrante, vueltohacia los esposos, con las manos extendidas, dice: Te alabamos y te bendecimos, oh Dios, creador de todas las cosas, que al principio creaste al hombre y a la mujer para que formaran una unidad de vida y de amor; también te damos gracias,

porque te dignaste bendecir la unión familiar de tus servidores N. y N.,

para que fuera imagen de la unión de Cristo con su Iglesia; tú que los has mantenido unidos por el amor en sus penas y alegrías, míralos hoy con benevolencia; renueva constantemente su alianza nupcial, acrecienta su amor, fortalece su vínculo de paz, para que (junto con esta corona de hijos que los rodea) gocen siempre de tu bendición. Por Jesucristo, nuestro Señor.

Todos responden:

Amén.

Después de La paz del Señor, según las circunstancias y de acuerdo con las costumbres del lugar, los esposos y todos los demás se dan la señal de paz y caridad, en la forma adecuada.

Los esposos pueden comulgar bajo las dos especies.

Al final de la Misa el celebrante bendice a los esposos del modo acostumbrado o con una fórmula más solemne, por ejemplo, de la siguiente manera:

El diácono invita a los presentes a recibir la bendición, con estas palabras u otras semejantes:

Inclinaos para recibir la bendición.

El celebrante, con las manos extendidas sobre los esposos, dice: Dios, Padre todopoderoso, os conceda su gozo. R.Amén.

El Hijo unigénito de Dios os asista en las alegrías y en las tristezas.

R.Amén.

El Espíritu Santo alimente vuestras vidas con su amor. R.Amén.

Finalmente bendice a todos los presentes, añadiendo: Y a todos vosotros, que estáis aquí presentes, os bendiga Dios todopoderoso, Padre, Hijo + y Espíritu Santo.

R.Amén.


B. RITO DE LA BENDICIÓN DENTRO DE LA MISA EN OTRAS CIRCUNSTANCIAS


En la liturgia de la palabra, de conformidad con las rúbricas, pu( den tomarselas lecturas del Leccionario por los esposos o de la Misa e acción de gracias[6].

Después de la lectura del Evangelio, el celebrante, basándose en el texto sagrado, debe exponer en la homilía el misterio y la gracia de la vida matrimonial cristiana, teniendo en cuenta las diversas circunstancias de las personas.

Luego, según la oportunidad, el celebrante invita a los esposos a que oren ensilencio y renueven ante Dios el propósito de vivir santamente en el matrimonio.

Sigue la oración de los fieles, en la forma acostumbrada en la celebración dela Misa, o la plegaria común en la forma aquí propuesta:

Invoquemos la misericordia de Dios, Padre todopoderoso, que en su providente designio quiso que la historia de la salvación —quedara significada en el amor, la fidelidad conyugal (y la fecundidad), y digámosle:

R.Renueva, Señor, la fidelidad de tus servidores.

Padre santo, que hiciste de la unión conyugal un gran misterio referido a Cristo y a la Iglesia,

—derrama con largueza sobre estos servidores tuyos la plenitud de tu amor. R.

Tú que con el Hijo y el Espíritu Santo gozas eternamente de la plena unidad de vida y comunión de amor,

—haz que estos servidores tuyos recuerden siempre la alianza de amor que contrajeron en el matrimonio y se apoyen inutuamente durante toda su vida. R.

Tú que, en tu providencia, dispones de tal modo los acontecimientos de la vida humana que llevas a tus fieles a participar del misterio de Cristo, —haz que estos servidores tuyos, aceptando serenamente lo próspero y lo adverso, se esfuercen por unirse a Cristo y vivir sólo para él. R.

Tú que quisiste que el matrimonio fuera modelo de vida cristiana, —haz que todos los esposos sean testigos en el mundo del misterio de amor de tu Hijo. R.

El celebrante concluye la oración, diciendo, con las manos extendidas:

Oh Dios, que de tal modo dignificaste la indisoluble alianza matrimonial que la convertiste en signo

de la unión nupcial de Cristo, tu Hijo, con la Iglesia, mira con bondad a estos servidores tuyos N. y N., que, unidos por el matrimonio, imploran tu ayuda

y la intercesión de la Virgen María; que su amor vaya madurando

en las alegrías y en las tristezas, ayudándose mutuamente

y esforzándose por mantener la unidad del Espíritu con el vínculo de la paz;

que en el trabajo encuentren el gozo de tu ayuda, en la necesidad sientan cercano tu consuelo y hallen en ti la fuente de una alegría siempre renovada. Por Jesucristo, nuestro Señor.

Todos responden:

Amén.

En la liturgia eucarística se hace todo según el Ordinario de la Misa, excepto lo que sigue.

En el momento de la presentación de los dones, los esposos, según las ircuristancias, pueden llevar el pan, el vino y el agua al altar.

Después de La paz del Señor, según las circunstancias y de acuerdo con lascostumbres del lugar, los esposos y todos los demás se dan la señal de paz y caridad, en la forma adecuada.

Al final de la Misa el celebrante bendice a los esposos del modo tcostumbradoo con una fórmula más solemne, por ejemplo, de la siguiente manera:

El diácono invita a los presentes a recibir la bendición, con estas palabras u otras semejantes:

Inclinaos para recibir la bendición.

El celebrante, con las manos extendidas sobre los esposos, dice: Dios, Padre todopoderoso, os conceda su gozo. R.Amén.

El Hijo unigénito de Dios os asista En las alegrías y en las tristezas.

R.Amén.

El Espíritu Santo

alimente vuestras vidas con su amor. R.Amén.

Finalmente bendice a todos los presentes, añadiendo: Y a todos vosotros, que estáis aquí presentes, bendiga Dios todopoderoso, Padre, Hijo + y Espíritu Santo.

R.Amén.


C. RITO DE LA BENDICIÓN FUERA DE LA MISA


RITOS INICIALES

Reunida la comunidad, puede cantarse el salmo 33 (34) u otro canto adecuado. Terminado el canto, el ministro dice:

En el nombre del Padre, y del Hijo, y del Espíritu Santo.

Todos se santiguan y responden:

Amén.

Luego el ministro, si es sacerdote o diácono, saluda a los presentes, diciendo:La gracia y la paz de Dios Padre, que dignificó el matrimonio

haciéndolo sacramento de Cristo y la Iglesia, estén con vosotros.

U otras palabras adecuadas, tomadas preferentemente de la sagrada Escritura.

Todos responden:

Y con tu espíritu.

O de otro modo adecuado.

Si el ministro es laico, saluda a los presentes, diciendo: Bendito sea Dios, Padre del consuelo, que ha tenido misericordia de nosotros.

Todos responden:

Amén.

El ministro, en los aniversarios del matrimonio, dispone a los esposos y a lospresentes a recibir la bendición, con estas palabras u otras semejantes:

Nos hemos reunido aquí para recordar el aniversario de la celebración del matrimonio de estos hermanos nuestros. Nos sentimos solidarios de su alegría y con ellos queremos dar gracias a Dios. Él los ha hecho signo de su amor en el mundo, y ellos, a través de los años, se han guardado fidelidad (y han cumplido dignamente sus obligaciones como padres). Demos gracias también, queridos hermanos, por todos los beneficios que el Señor os ha concedido en vuestra vida de casados. Que Dios os conserve en el mutuo amor, para que tengáis cada vez más un mismo pensar y un mismo sentir.

En otras circunstancias la monición se habrá de adaptar oportunamente.

LECTURA DE LA PALABRA DE DIOS

Luego el lector, o uno de los presentes, lee un texto de la sagrada Escritura,seleccionado de preferencia entre los que se indican en el Ritual del Matrimonio y en el Leccionario por los esposos o de la misa en acción de gracias[7]. Se elegirán aquellos textos que parezcan más relacionados con las circunstancias concretas de los esposos.

1 Co 1, 4-8: En mi acción de gracias a Dios os tengo siempre presentes, por la gracia que Dios os ha dado

Escuchad ahora, hermanos, las palabras del apóstol san Pablo a los Corintios.

En mi acción de gracias a Dios os tengo siempre presentes, por la gracia que Dios os ha dado en Cristo Jesús. Pues por él habéis sido enriquecidos en todo: en el hablar y en el saber; porque en vosotros se ha probado el testimonio de Cristo. De hecho, no carecéis de ningún don, vosotros que aguardáis la manifestación de nuestro Señor Jesucristo. Él os mantendrá firmes hasta el final, para que no tengan de qué acusaros en el día de Jesucristo, Señor nuestro. Dios os llamó a participar en la vida de su Hijo, Jesucristo, Señor nuestro. ¡Y él es fiel! Palabra de Dios.

Según las circunstancias, se puede decir o cantar un salmo responsorial u otro canto adecuado.

Salmo responsorial

Sal 127 (128), 1-2. 3. 4-5 (R.: 1a)

R.Dichoso el que teme al Señor.

Dichoso el que teme al Señor

y sigue sus caminos.

Comerás del fruto de tu trabajo, serás dichoso, te irá bien. R.

Tu mujer, como parra fecunda, en medio de tu casa; tus hijos, como renuevos de olivo, alrededor de tu mesa. R.

Ésta es la bendición del hombre que teme al Señor.

Que el Señor te bendiga desde Sión, que veas la prosperidad de Jerusalén todos los días de tu vida. R.

Después de la lectura el ministro, según las circunstancias, explicabrevemente el texto sagrado y expone el misterio y la gracia de la vida matrimonial cristiana, para que los presentes perciban por la fe el significado de la celebración.

Luego el ministro invita a los esposos a que oren en silencio y renueven ante Dios el propósito de vivir santamente en el matrimonio.

Entonces el ministro, en los aniversarios del matrimonio, si los esposospresentan los anillos de su matrimonio, dice esta oración: Acrecienta y santifica, Señor, el amor de tus servidores

y, pues se entregaron mutuamente estos anillos en señal de fidelidad, que progresen en la gracia del sacramento. Por Jesucristo, nuestro Señor. R.Amén.

Los anillos pueden ser honrados con la incensación.

Si se bendicen anillos nuevos, el ministro dice esta oración:

Bendice y santifica, Señor, El amor de tus servidores y, ya que estos anillos

representan para ellos un signo de su fidelidad, haz que también les recuerden su amor recíproco y la gracia del sacramento.

Por Jesucristo, nuestro Señor. R.Amén.

El sacerdote y el diácono pueden emplear también las siguientes fórmulas[8]:

Bendice, + Señor, estos anillos que bendigo en tu Nombre, para que quienes los lleven cumplan siempre tu voluntad, se guarden íntegra fidelidad el uno al otro, y vivan en paz amándose siempre. Por Jesucristo, nuestro Señor. R.Amén.

O bien:

Bendice, + y santifica, Señor, el amor de tus servidores (N. y N.), y que estos anillos, signo de fidelidad, les recuerden su promesa de amor mutuo. Por Jesucristo, nuestro Señor. R.Amén.

PRECES

Sigue la plegaria común.Entre las intercesiones que aquí se proponen, el ministro puede seleccionar las que le parezcan más adecuadas o añadir otras más directamente relacionadas con las circunstancias concretas de los esposos o del momento.

Invoquemos la misericordia de Dios, Padre todopoderoso, que en su providente designio quiso que la historia de la salvación quedara significada en el amor, la fidelidad conyugal y (la fecundidad), y digámosle:

R. Renueva, Señor, la fidelidad de tus servidores.

Padre santo, que hiciste de la unión conyugal un gran misterio referido a Cristo y a la Iglesia,

—derrama con largueza sobre estos servidores tuyos la plenitud de tu amor. R.

En el aniversario anual y en los jubileos (XXV, L o LX):

Padre santo, que eres llamado fiel, y que pides y premias la observancia de tu alianza,

—llena de tus bendiciones a estos servidores tuyos, que recuerdan el aniversario anual (o: vigésimo quinto, quincuagésimo, sexagésimo) de su matrimonio. R.

Tú que con el Hijo y el Espíritu Santo gozas eternamente de la plena unidad de vida y comunión de amor,

—haz que estos servidores tuyos recuerden siempre la alianza de amor que contrajeron en el matrimonio y la guarden con toda fidelidad. R.

Tú que, en tu providencia, dispones de tal modo los acontecimientos de la vida humana que llevas a tus fieles a participar del misterio de Cristo, —haz que estos servidores tuyos, aceptando serenamente lo próspero y lo adverso, se esfuercen por unirse a Cristo y vivir sólo para él. R.

Tú que quisiste que el matrimonio fuera modelo de vida cristiana, —haz que todos los esposos sean testigos en el mundo del misterio de amor de tu Hijo. R.

ORACIóN DE BENDICIóN

El ministro, con las manos extendidas, si es sacerdote o diácono, de lo contrario con las manos juntas, dice la oración de bendición, eligiendo la fórmula según las circunstancias.

  • En elaniversario anual yen los jubileos (XXV, L,LX) :

Te alabamos y te bendecimos, oh Dios, creador de todas las cosas, que al principio creaste al hombre y a la mujer para que formaran una unidad de vida y de amor; también te damos gracias,

porque te dignaste bendecir la unión familiar de tus servidores N. y N.,

para que fuera imagen de la unión de Cristo con su Iglesia; tú que los has mantenido unidos por el amor en sus penas y alegrías, míralos hoy con benevolencia; renueva constantemente su alianza nupcial, acrecienta su amor, fortalece su vínculo de paz, para que (junto con esta corona de hijos que los rodea) gocen siempre de tu bendición. Por Jesucristo, nuestro Señor. R.Amén.

  • Enotras circunstancias

Oh Dios, que de tal modo dignificaste la indisoluble alianza rnatrimonial que la convertiste en signo

de la unión nupcial de Cristo, tu Hijo, con la Iglesia,

mira con bondad a estos servidores tuyos N. y N., que, unidos por el matrimonio,

imploran tu ayuda y la intercesión de la Virgen María; que su amor vaya madurando

en las alegrías y en las tristezas, ayudándose mutuamente

y esforzándose por mantener la unidad del Espíritu con el vínculo de la paz;

que en el trabajo encuentren el gozo de tu ayuda, en la necesidad sientan cercano tu consuelo y hallen en ti la fuente de una alegría siempre renovada. Por Jesucristo, nuestro Señor.

R.Amén.

CONCLUSIóN DEL RITO

El ministro, si es sacerdote o diácono, concluye el rito, bendiciendo primero a los esposos con las manos extendidas hacia ellos:

Dios, Padre todopoderoso, os conceda su gozo. R.Amén.

El Hijo unigénito de Dios os asista en las alegrías y en las tristezas. R.Amén.

El Espíritu Santo alimente vuestras vidas con su amor. R.Amén.

Finalmente bendice a todos los presentes, añadiendo: Y a todos vosotros, que estáis aquí presentes, os bendiga Dios todopoderoso, Padre, Hijo + y Espíritu Santo. R.Amén.

Si el ministro es laico, concluye el rito, santiguándose y diciendo:

Que Dios colme nuestra fe de alegría y de paz.

Que la paz de Cristo actúe de árbitro en nuestro corazón. Que el Espíritu Santo derrame en nosotros sus dones.

Todos responden:

Amén.

Es aconsejable terminar la celebración con un canto adecuado.


D. RITO BREVE


El ministro dice:

Nuestro auxilio es el nombre del Señor.

Todos responden:

Que hizo el cielo y la tierra.

Uno de los presentes, o el mismo ministro, lee un texto de la sagrada Escritura, por ejemplo:

Mc 10, 8-9: No son dos, sino una sola carne. Lo que Dios ha unido, que no lo separe el hombre.

Jn 15, 9. 10. 11: Permaneced en mi amor. Si guardáis mis mandamientos, permaneceréis en mi amor, para que mi alegría esté en vosotros, y vuestra alegría llegue a plenitud.

Luego el ministro, con las manos extendidas, si es sacerdote o diácono, de lo contrario con las manos juntas, dice la adecuada oración de bendición, eligiendo la fórmula según las circunstancias.

  1. En el aniversario anual y en los jubileos (XXV,L, LX): Te alabamos y te bendecimos, oh Dios, creador de todas las cosas, que al principio creaste al hombre y a la mujer para que formaran una unidad de vida y de amor; también te damos gracias, porque te dignaste bendecir la unión familiar de tus servidores N. y N., para que fuera imagen de la unión de Cristo con su Iglesia; tú que los has mantenido unidos por el amor en sus penas y alegrías, míralos hoy con benevolencia; renueva constantemente su alianza nupcial, acrecienta su amor, fortalece su vínculo de paz, para que (junto con esta corona de hijos que los rodea) gocen siempre de tu bendición. Por Jesucristo, nuestro Señor. R.Amén.
  2. En otras circunstancias: Oh Dios, que de tal modo dignificaste la indisoluble alianza matrimonial que la convertiste en signo de la unión nupcial de Cristo, tu Hijo, con la Iglesia, mira con bondad a estos servidores tuyos N. y N., que, unidos por el matrimonio, imploran tu ayuda y la intercesión de la Virgen María; que su amor vaya madurando en las alegrías y en las tristezas, ayudándose mutuamente y esforzándose por mantener la unidad del Espíritu con el vínculo de la paz; que en el trabajo encuentren el gozo de tu ayuda, en la necesidad sientan cercano tu consuelo y hallen en ti la fuente de una alegría siempre renovada. Por Jesucristo, nuestro Señor. R.Amén.