Sacerdotes y consagrados


Bendicional

  Belén Navideño

BENDICIÓN DEL BELÉN NAVIDEÑO


1. BENDICIÓN DEL BELÉN FAMILIAR


RITOS INICIALES

1246. Reunida la familia, el padre o la madre de la misma dice:

En el nombre del Padre, y del Hijo, y del Espíritu Santo.

Todos se santiguan y responden:

Amén.

El que dirige la celebración puede decir:

Alabemos y demos gracias al Señor, que tanto amó al mundo que le entregó a su Hijo.

Todos responden:

Bendito seas por siempre, Señor.

1247. Luego el que dirige la celebración dispone a los presentes para la bendición, con estas palabras u otras semejantes:

Durante estos días contemplaremos asiduamente en nuestro hogar este pesebre y meditaremos el gran amor del Hijo de Dios, que ha querido habitar con nosotros. Pidamos, pues, a Dios que el pesebre colocado en nuestro hogar avive en nosotros la fe cristiana y nos ayude a celebrar más intensamente estas fiestas de Navidad.

1248. Uno de los miembros de la familia lee un texto de la sagrada Escritura.

Lc 2, 4-7a: Maríadioaluzasuhijoprimogénito

Escuchad ahora, hermanos, las palabras del santo Evangelio según san Lucas.

En aquellos días, José, que era de la casa y familia de David, subió desde la ciudad de Nazaret, en Galilea, a la ciudad de David, que se llama Belén, en Judea, para inscribirse con su esposa María, que estaba encinta. Y mientras estaban allí le llegó el tiempo del parto, y dio a luz a su hijo primogénito, lo envolvió en pañales y lo acostó en un pesebre.

Palabra del Señor.

1249. Después de la lectura, según las circunstancias, puede cantarse un canto adecuado.

PRECES

1250. Sigue la plegaria común:

En este momento en que nos hemos reunido toda la familia para iniciar las fiestas de Navidad, dirijamos nuestra oración a Cristo, Hijo de Dios vivo, que quiso ser también hijo de una familia humana; digámosle: Por tu nacimiento, Señor, protege a esta familia

.

Oh Cristo, por el misterio de tu sumisión a María y a José enséñanos el respeto y la obediencia a quienes dirigen esta familia. R.

Tú que amaste y fuiste amado por tus padres, afianza a nuestra familia en el amor y la concordia. R.

Tú que estuviste siempre atento a las cosas de tu Padre, haz que en nuestra familia Dios sea honorificado. R.

Tú que has dado parte de tu gloria a María y a José, admite a nuestros familiares, que otros años celebraban las fiestas de Navidad con nosotros, en tu familia eterna. R.

ORACIóN DE BENDICIóN

1251. Luego el ministro, con las manos juntas, dice:

Señor Dios, Padre nuestro, que tanto amaste al mundo que nos entregaste a tu Hijo único nacido de María la Virgen, dígnate bendecir + este nacimiento y a la comunidad cristiana que está aquí presente, para que las imágenes de este Belén ayuden a profundizar en la fe a los adultos y a los niños.

Te lo pedimos por Jesús, tu Hijo amado, que vive y reina por los siglos de los siglos.

R. Amén.

O bien:

Oh Dios, Padre nuestro, que tanto amaste al mundo

que nos has entregado a tu único Hijo Jesús, nacido de la Virgen María, para salvarnos y llevarnos de nuevo a ti, te pedimos que con tu bendición + estas imágenes del nacimiento nos ayuden a celebrar la Navidad con alegría y a ver a Cristo presente en todos los que necesitan nuestro amor. Te lo pedimos en el nombre de Jesús, tu Hijo amado, que vive y reina por los siglos de los siglos.

R. Amén.

CONCLUSIóN DEL RITO

1252. El que dirige la celebración concluye el rito, santiguándose y diciendo:

Cristo, el Señor,

que se ha aparecido en la tierra y ha querido convivir con los hombres nos bendiga y nos guarde en su amor.

Todos responden.

Amén.


2. BENDICIÓN DEL BELÉN DE UNA IGLESIA


A. RITO DE LA BENDICIÓN FUERA DE LA MISA O DE LAS I VÍSPERAS DE NAVIDAD


RITOS INICIALES

Reunida la comunidad, puede entonarse un canto navideño. Terminado el canto, el ministro dice:

En el nombre del Padre, y del Hijo, y del Espíritu Santo.

Todos se santiguan y responden:

Amén.

Luego el ministro, si es sacerdote o diácono, saluda a los presentes, diciendo:

La gracia y la paz de Dios, nuestro Padre, que tanto amó al mundo que le entregó a su Hijo, estén con todos vosotros.

U otras palabras adecuadas, tomadas preferentemente de la sagrada Escritura.

Todos responden:

Y con tu espíritu.

O de otro modo adecuado.

Si el ministro es laico, saluda a los presentes diciendo:

Hermanos, alabemos y demos gracias al Señor, que tanto amó al mundo que le entregó a su Hijo.

Todos responden:

Bendito seas por siempre, Señor.

O bien:

Amén.

El ministro dispone a los presentes para la bendición con estas palabras u otras semejantes:

Hermanos: La imagen de Jesús en el pesebre nos ayudará a recordar los misterios que celebramos estos días en la liturgia. Pidamos, pues, a Dios Padre, que la contemplación de este Belén o nacimiento avive nuestra fe en su Hijo, que se ha hecho hombre para hacernos partícipes de su vida.

Luego el lector, uno de los presentes o el mismo ministro, lee un texto de la sagrada Escritura.

Lc 2, 4-7a: Dioa luz a su hijo y lo acostóen un pesebre

Escuchad ahora, hermanos, las palabras del santo Evangelio según san Lucas.

En aquellos días, José, que era de la casa y familia de David, subió desde la ciudad de Nazaret, en Galilea, a la ciudad de David, que se llama Belén, en Judea, para inscribirse con su esposa María, que estaba encinta. Y mientras estaban allí le llegó el tiempo del parto, y dio a luz a su primogénito, lo envolvió en pañales y lo acostó en un pesebre.

Palabra del Señor.

El que preside, según las circunstancias, exhorta brevemente a los presentes, explicando la lectura bíblica, para que perciban por la fe el significado del pesebre colocado en la iglesia.

Después de la lectura o de la alocución, según las circunstancias se canta un salmo, un himno u otro canto adecuado.


PRECES

Sigue la plegaria común. Entre las intercesiones que aquí se proponen, el ministro puede seleccionar las que le parezcan más adecuadas o añadir otras.

Adoremos a Cristo, que se anonadó a sí mismo y tomó la condición de esclavo, probado en todo exactamente como nosotros, menos en el pecado, y supliquémosle con fe ardiente, diciendo:

R. Por tu nacimiento, socorre, Señor, a quienes has redimido.

Tú que al entrar en el mundo has inaugurado el tiempo nuevo anunciado por los profetas,

— haz que tu Iglesia se rejuvenezca siempre. R.

Tú que asumiste las debilidades de los hombres,

— dígnate ser luz para los ciegos, fuerza para los débiles, consuelo para los tristes. R.

Tú que naciste pobre y humilde,

— mira con amor a los pobres y dígnate consolarlos. R.

Tú que por tu nacimiento terreno anuncias a todos la alegría de una vida sin fin,

— alegra a los agonizantes con la esperanza de un nacimiento eterno. R.

Tú que te hiciste hombre para que todos los hombres, de un confín al otro del mundo, contemplaran la salvación de Dios,

— acuérdate de las familias que en estas fiestas de Navidad viven en soledad y dolor y haz que sientan el consuelo de saberse hijos de la gran familia de Dios. R.


ORACIÓN DE BENDICIÓN

Luego el ministro, si es sacerdote o diácono, con las manos extendidas, si es laico, con las manos juntas, dice:

Señor Dios, Padre nuestro, que tanto amaste al mundo que nos entregaste a tu Hijo único nacido de María, la Virgen, dígnate bendecir + este nacimiento

y a la comunidad cristiana que está aquí presente, para que las imágenes de este Belén ayuden a profundizar en la fe a los adultos y a los niños.

Te lo pedimos por Jesús, tu Hijo amado, que vive y reina por los siglos de los siglos.

R. Amén.

O bien:

Oh Dios, Padre nuestro, que tanto amaste al mundo

que nos has entregado a tu único Hijo Jesús, nacido de la Virgen María, para salvarnos y llevarnos de nuevo a ti, te pedimos que con tu bendición + estas imágenes del nacimiento nos ayuden a celebrar la Navidad con alegría y a ver a Cristo presente en todos los que necesitan nuestro amor. Te lo pedimos en el nombre de Jesús, tu Hijo amado, que vive y reina por los siglos de los siglos.

R. Amén.


CONCLUSIÓN DEL RITO

El ministro, si es sacerdote o diácono, concluye el rito diciendo:

Dios, Padre todopoderoso, que en el nacimiento de su Hijo nos ha manifestado su misericordia, os bendiga y os guarde en su amor.

Todos responden:

Amén.

Si el ministro es laico, concluye el rito santiguándose y diciendo:

Dios, Padre todopoderoso, que en el nacimiento de su Hijo nos ha manifestado su misericordia, nos bendiga y nos guarde en su amor.


B. RITO DE LA BENDICIÓN DENTRO DE LA MISA O DE LAS I VÍSPERAS DE NAVIDAD


El ministro dispone a los presentes con estas palabras u otras semejantes:

Hermanos: Con la celebración de la Eucaristía (de las Vísperas) vamos a dar comienzo (hemos dado comienze) a las solemnes fiestas de Navidad de este año.

La imagen de Jesús en el pesebre nos ayudará a recordar los misterios que celebramos estos días en la liturgia. Pidamos, pues, a Dios Padre, que la contemplación de este Belén o nacimiento avive nuestra fe en su Hijo, que se ha hecho hombre para hacernos partícipes de su Pascua.

ORACIÓN DE BENDICIÓN

Terminada esta monición se hace un breve silencio. Luego el celebrante bendice el pesebre con una de las siguientes oraciones:

Oremos.

Señor Dios, Padre nuestro, que tanto amaste al mundo que nos entregaste a tu Hijo único nacido de María, la Virgen, dígnate bendecir + este nacimiento

y a la comunidad cristiana que está aquí presente, para que las imágenes de este Belén ayuden a profundizar en la fe a los adultos y a los niños.

Te lo pedimos por Jesús, tu Hijo amado, que vive y reina por los siglos de los siglos.

R. Amén.

O bien:

Oremos.

Oh Dios, Padre nuestro, que tanto amaste al mundo

que nos has entregado a tu único Hijo Jesús, nacido de la Virgen María,

para salvarnos y llevarnos de nuevo a ti, te pedimos que con tu bendición +

estas imágenes del nacimiento nos ayuden a celebrar la Navidad con alegría y a ver a Cristo presente en todos los que necesitan nuestro amor. Te lo pedimos en el nombre de Jesús, tu Hijo amado, que vive y reina por los siglos de los siglos.

R. Amén.

Concluida la bendición, los fieles pueden adorar la imagen del Niño Jesús.