LITURGIA EUCARÍSTIA

Sentados.


PRESENTACIÓN DE LAS OFRENDAS

Al ofrecer el pan:

Bendito seas, Señor, Dios del Universo, por este pan, fruto de la tierra y del trabajo del hombre, que recibimos de tu generosidad y ahora te presentamos: él será para nosotros pan de vida.

R/. Bendito seas, por siempre, Señor.


El agua unida al vino sea signo de nuestra participación en la vida divina de quien ha querido compartir nuestra condición humana.


Al ofrecer el vino:

Bendito seas, Señor, Dios del Universo, por este vino, fruto de la vid y del trabajo del hombre, que recibimos de tu generosidad y ahora te presentamos: él será para nosotros bebida de salvación.

R/. Bendito seas, por siempre, Señor.


Acepta, Señor, nuestro corazón contrito y nuestro espíritu humilde; que éste sea hoy nuestro sacrificio y que sea agradable en tu presencia, Señor, Dios nuestro.


Lava del todo mi delito, Señor, limpia mi pecado.


Orad, hermanos, para que este sacrificio mío y vuestro, sea agradable a Dios, Padre todopoderoso.

En pie.

R/. El Señor reciba de tus manos este sacrificio, para alabanza y gloria de su nombre, para nuestro bien y el de toda su santa Iglesia.


ORACIÓN SOBRE LAS OFRENDAS

Señor, recibe complacido el sacrificio salvador que te ofrecemos en la solemnidad de la Inmaculada Concepción de santa María Virgen y, así como reconocemos que la preservaste, por tu gracia, limpia de toda mancha, guárdanos también a nosotros, por su intercesión, libres de todo pecado. Por Jesucristo, nuestro Señor.

R/.Amén.


PLEGARIA EUCARÍSTICA

(Si se va a decir la PE IV, avanzar hasta la misma)


El Señor esté con vosotros.

R/. Y con tu espíritu.


Levantemos el corazón

R/. Lo tenemos levantado hacia el Señor.


Demos gracias al Señor, nuestro Dios.

R/. Es justo y necesario.


En verdad es justo y necesario, es nuestro deber y salvación glorificarte siempre, Señor; pero más que nunca exaltarte en este tiempo glorioso en que Cristo, nuestra Pascua, ha sido inmolado.

Porque él es el verdadero Cordero que quitó el pecado del mundo; muriendo destruyó nuestra muerte, y resucitando restauró la vida.

Por eso, con esta efusión de gozo pascual, el mundo entero se desborda de alegría, y también los coros celestiales, los ángeles y los arcángeles, cantan el himno de tu gloria diciendo sin cesar:


Santo, Santo, Santo es el Señor, Dios del Universo. Llenos están el cielo y la tierra de tu gloria. Hosanna en el cielo. Bendito el que viene en nombre del Señor. Hosanna en el cielo.