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¿Qué es Hamael?


    Respondiendo a esta inquietud del papa Francisco manifestada en reiteradas alocuciones, nace Hamael como una red intranet confesional.

    Hamael es el más ambicioso desarrollo, para la incorporación de las nuevas tecnologías en el ámbito cotidiano de la Comunidad Católica.

    Hamael surge como iniciativa de un grupo de profesionales católicos, para poner al servicio de la Iglesia los medios digitales existentes.

    Para ello desarrolla un amplio paquete de funcionalidades que dinamicen las acciones pastorales y la gestión más burocrática de la gestión parroquial, incorporando nuevas metodologías, utilizables selectivamente a criterio del párroco.

    Originaria de España, lugar de su primera implantación, nace con vocación de extenderse por todo el Orbe Católico.


¿Por qué Hamael?


    Arcángel, en la tradición católica, son los espíritus celestes que forman el octavo coro y junto con los principados y los ángeles, la tercera jerarquía, cuya misión es actuar como mensajeros divinos. Entre ellos Hamael es un ángel también conocido con las denominaciones: Aniel, Anael, Haniel, Hanael, Haneal, Anafiel, Anaphiel, Omoel, Onoel y Simiel.

    Su nombre significa la “Alegría de Dios” y suele representársele vistiendo una túnica verde esmeralda, portando una linterna marrón iluminada. Es uno de los principales, que gobierna sobre el orden de los ángeles llamados principados, que alientan a las personas a orar, les enseñan las artes y las ciencias, ayudándoles a aplicarlas de manera práctica, enviando ideas creativas a las mentes de las personas.

    El Libro de Enoc, fue encontrado en los Rollos del Mar Muerto, escrito principalmente en Ge`ez (lengua de Etiopía y de ahí que siempre fuera aceptado en ese país), también contiene fragmentos en arameo, griego y latín. Sus secciones más antiguas, principalmente el “Libro de los Vigilantes”, datan de alrededor del año 300 a.C. y la última parte, el “Libro de las Parábolas”, del siglo I a.C. En él se menciona a Hamael como el ángel que transportó al profeta Enoc al cielo, antes de convertirse en el arcángel Metatrón. Enoc fue un patriarca bíblico, el séptimo después de Adán, abuelo de Lamec y bisabuelo de Noé, al que con conflictos cronológicos, se le atribuye la autoría del Libro que lleva su nombre, aunque posiblemente fuera escrito con posterioridad por varios autores judíos.

    El Libro de Enoch formó parte de los incluidos en la Biblia de los Setenta, que sería la base para conformar el Antiguo Testamento en las biblias cristianas. La Biblia de los Setenta es aceptada por la Iglesia Copta o Egipcia y por lo tanto también el Libro de Enoc, pero actualmente está canónicamente considerado como texto apócrifo por las iglesias cristianas y su contenido excluido de sus biblias. Posiblemente los traductores que hicieron la Biblia, no lo incluyeron al considerar que no contaba con la antigüedad debida y que el patriarca Enoc no era el autor del Libro tal como se conoce hoy por hoy.

    No obstante en varios evangelios canónicos se hace referencia a éste y sus contenidos: Mateo, Marcos, Filipenses, Apocalipsis, entre otros y durante el Concilio de Laodicea, celebrado entre los años 363 y 364, figuras importantes del inicio del cristianismo lo consideraban un libro de inspiración divina. La mayoría de las denominaciones o tradiciones cristianas aceptan que éste libro tiene interés histórico o teológico.

    También El Zohar, fuente antigua de sabiduría y base de casi toda la literatura cabalista, rama mística del judaísmo, menciona Hamael como el arcángel que está a cargo de "Netzach" (victoria) en el Árbol de la Vida. En ese papel, ayuda a las personas a salir victoriosas en sus vicisitudes personales. También apoya a las personas para lograr la victoria espiritual, mediante la entrega de mensajes iluminadores de Dios a las mentes de las personas. Hamael, uno de los siete arcángeles de la tradición judía, les envía nuevas ideas para proyectos creativos, resolver problemas y aprender lecciones.

    Hamael y sus compañeros ángeles del principado han inspirado a las personas a lo largo de la historia, para avanzar en la civilización humana a través de todos los campos profesionales de trabajo.

    En ocasiones la profusión y similitud de nombres en los diversos idiomas bíblicos, además del confusionismo que generan las prácticas esotéricas tan en uso, suscita la controversia sobre si el ángel o arcángel Hamael es uno de los Ángeles Caídos o “nefilim“ desterrados del cielo, por desobedecer los mandatos de Dios, como se contempla en la Biblia y que no deben ser adorados, ni implorarles oraciones.

    La fuente principal para conocer la historia de los ángeles caídos es el mencionado Libro de Enoc, que se refiere a un total de 200 ángeles caídos, mencionando tan solo los más importantes: Semyazza, su líder. Araqiel, Azazel. Kokabiel. Tamiel. Ramiel. Daniel. Chazaqiel. Baragiel. Asael. Armaros. Batariel. Bezaliel. Ananiel. Zaqiel. Shamsiel. Sathariel. Turiel. Yomiel y Sariel. Entre ellos no aparece Hamael, como correspondería a su jerarquía, de haber estado incurso en el castigo divino.

    Tampoco otros listados conocidos de los ángeles rebeldes: Samyazza; Urakabarameel, Akibeel, Tamiel, Ramuel, Danel o Daniel, Azkeel, Saraknyal, Asael, Armers, Batraal, Anane, Zavebe, Samsaveel, Ertael, Turel, Yomyael o Azazyel, Yekun, Kesabel, Gadreel o Arakiel, Kasyade, Rameel, Agniel, Araziel, Baraqiel o Baraqel, Amaros, Bassasael, Zaqiel, Sathariel, Turiel, Yomiel, Chazaqiel o Ezequeel o Cambriel, Kokabel o Kokabiel, Kakabel, Kabaiel, Kochab. Penemue o Penemuel, Sariel o Suriel y Urakabarameel, no incluyen a Hamael o sus otras denominaciones: Aniel, Anael, Haniel, Hanael, Haneal, Anafiel, Anaphiel, Omoel, Onoel y Simiel, por lo que es evidente colegir que se trata de un espíritu no incluido entre los caídos.

    Lucifer “portador de luz”, también conocido como Satanás, - aunque originalmente su nombre era Luzbel “luz bella”,- es el Ángel caído más conocido de todos y quien más veces aparece reflejado en la Biblia (Lucas, X:18), en lugar de otros que si se mencionan en el Libro de Enoc. Actualmente la Sagrada Biblia menciona los arcángeles más conocidos en la tradición de las religiones abrahámicas: Miguel, jefe del ejército celestial. Gabriel, el mensajero celestial, Rafael, el protector de los viajeros, de la salud y del noviazgo. Uriel, el encargado de las tierras y de los templos de Dios, Raguel o Raziel o Jegudiel, el encargado de la justicia, la imparcialidad y la armonía, Azrael o Selafiel que guía a las almas a su juicio y Sariel al que se le atribuye la potestad de vigilar a los espíritus de los hombres que cometen pecado. Redacciones comprensibles en aras de la brevedad requerida a los autores, sin pretensión exhaustiva de relatar la larga relación angélica, como demuestra que de los 200 caídos, solo se nominen los veinte más relevantes.

    Otro antecedente en el que se sacraliza un arcángel cuya noticia nos llega de una fuente apócrifa, es el arcángel Salathiel o Sealtiel, que tiene como fuente referencial el segundo libro de Esdras y si está expresamente incorporado en la Biblia actual.

    El testimonio de los autores, tanto de Enoch como El Zohar y la tradición de la Iglesia Copta, son evidencias de la existencia del arcángel Hamael. De otra parte, su no inclusión entre los Ángeles Caídos, legitima su devoción. Práctica que no es novedosa, pues como nombre de pila la denominación de nuestro arcángel viene empleándose de antiguo en: USA Noruega, Israel, Latinoamérica, Pakistán y Rusia, incluso habiéndose consolidado como apellido de familia.

    La profusión del uso de los nombres de los siete arcángeles más conocidos, desaconsejaba su empleo como identificador diferencial para el proyecto. Interesados en contar con la complicidad y ayuda advocacional, se adoptó la denominación Hamael, tanto por su significado: Alegría de Dios, como por el alcance de su misión en la tierra, además del gesto de ecumenismo que comporta. Que su linterna sea la luz que ilumine el firme camino de los usuarios.