V/. Por la señal de la Santa Cruz, de nuestros eniigos líbranos, Señor, Dios nuestro. En el nombre del Padre, y del Hijo y del Espíritu Santo. Amén.

Mensaje de preparación
“¡Queridos hijos!: También hoy os invito a la oración. Ahora, como nunca antes, cuando mi plan ha comenzado a realizarse, Satanás es fuerte y quiere destruir mis proyectos de paz y de gozo, y haceos pensar que mi Hijo no es poderoso en sus decisiones. Por lo tanto os invito, queridos hijos, a orar, y a ayunar aún más intensamente. Os invito a alguna renuncia en los próximos nueve días, para que, con la ayuda de vosotros, se cumpla todo lo que quiero realizar según los secretos que comencé en Fátima. Os invito, queridos hijos, a comprender la importancia de mi venida y la seriedad de la situación. Quiero salvar todas las almas para presentarlas a Dios. Por lo tanto, oremos, para que cuanto ya he comenzado se realice plenamente. ¡Gracias por haber respondido a mi llamada!»

Oración inicial - Invocación al Espíritu Santo
Ven, Espíritu Santo,
y envía desde el cielo un
rayo de tu luz.

Ven, Padre de los pobres,
ven, dador de los dones,
ven, luz de los corazones.

Consolador magnífico,
dulce huésped del alma,
suave alivio.

Descanso en la fatiga,
brisa en el ardiente estío,
consuelo en el llanto.

¡Oh, luz santísima,
llena lo más íntimo
de los corazones de tus fieles!

Sin tu ayuda
nada hay en el hombre,
nada que sea bueno.

Lava lo que está sucio,
riega lo que está seco,
sana lo que está enfermo.

Doblega lo que está rígido,
calienta lo que está frío,
endereza lo que está desviado.

Concede a tus fieles
que en Ti confían,
Tus sagrados dones.

Dales el premio de la virtud,
dales el puerto de la salvación,
dales la felicidad eterna.
Amén. Aleluya, Aleluya.

V/. Envía Tu Espíritu Señor
y será una nueva creación.
R/. Y renovarás la faz de la tierra.

Oremos
Oh Dios, que has instruido los corazones de tus fieles con la luz de tu Espíritu Santo, concédenos por este mismo Espíritu, gozar siempre de su consuelo. Por Cristo Nuestro Señor. Amén.

Hacer aquí la petición que se desea obtener con esta novena.

Oración final - El Magníficat
Proclama mi alma la grandeza del Señor, se alegra mi espíritu en Dios mi salvador porque ha mirado la humillación de su esclava. Desde ahora me felicitarán todas las generaciones, porque el Poderoso ha hecho obras grandes por mí, su nombre es santo y su misericordia llega a sus fieles de generación en generación. El hace proezas con su brazo, dispersa a los soberbios de corazón, derriba del trono a los poderosos y enaltece a los humildes, a los hambrientos los colma de bienes y a los ricos los despide vacíos. Auxilia a Israel, su siervo, acordándose de su misericordia, como lo había prometido a nuestros padres, en favor de Abraham y su descendencia por siempre. Lc 1:46-55.

Gloria al Padre y al Hijo y al Espíritu Santo. Como era en el principio, ahora y siempre, por los siglos de los siglos. Amén.