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Antífona. Cantemos el himno de los tres jóvenes, el que los santos cantaban en el horno encendido alabando al Señor (T. P. Aleluya).


Cánticum Trium Puerórum

Dan. 3, 57-88 et 56

1. Bendecid al Señor, todas las obras del Señor; alabadle y ensalzadle por siempre.

2. Bendecid, cielos, al Señor, bendecid al Señor, ángeles del Señor.

3. Bendecid al Señor todas las aguas que hay sobre los cielos; bendiga todo poder al Señor.

4. Bendecid al Señor, sol y luna; estrellas del cielo, bendecid al Señor.

5. Bendecid al Señor, toda la lluvia y el rocío; todos los vientos, bendecid al Señor.

6. Bendecid al Señor, el fuego y el calor; frío y calor, bendecid al Señor.

7. Bendecid al Señor, rocíos y escarchas; hielo y frío, bendecid al Señor.

8. Bendecid al Señor, hielos y nieves; noches y días, bendecid al Señor.

9. Bendecid al Señor, luz y tinieblas; rayos y nubes, bendecid al Señor.

10. Bendiga la tierra al Señor; alábele y ensálcele para siempre.

11. Bendecid al Señor, montes y collados; todas las cosas que germinan en la tierra, bendecid al Señor.

12. Bendecid al Señor, mares y ríos; fuentes, bendecid al Señor.

13. Bendecid al Señor, ballenas y todo lo que vive en el mar; todas las aves del cielo, bendecid al Señor.

14. Bendecid al Señor, todos los animales y ganados; bendecid, hijos de los hombres, al Señor.

15. Bendice, Israel al Señor; alabadle y ensalzadle por siempre.

16. Bendecid al Señor, sacerdotes del Señor; bendecid al Señor, siervos del Señor.

17. Bendecid al Señor, espíritus y almas de los justos; santos y humildes de corazón, bendecid al Señor.

18. Bendecid al Señor, Ananías, Azarías y Misael; alabadle y ensalzadle para siempre.

19. Bendigamos al Padre y al Hijo con el Espíritu Santo; alabémosle y en­sal­cémosle para siempre.

20. Bendito eres en el firmamento del cielo, y loable y glorioso por siempre.


Psalmus 150

1. Alabad al Señor en su santuario; alabadle en su augusto firmamento.

2. Alabadle por sus grandiosas obras; alabadle por su inmensa majestad.

3. Alabadle con sones de trompetas; alabadle con salterio y cítara.

4. Alabadle tañendo tímpanos y cantando a coro; alabadle con ins­tru­mentos de cuerda y voces de órgano.

5. Alabadle con címbalos resonantes, alabadle con címbalos de alegría: todo espíritu alabe al Señor.

Gloria al Padre y al Hijo y al Espíritu Santo.

Como era en el principio, ahora y siempre, por los siglos de los siglos. Amén.

Antífona. Cantemos el himno de los tres jóvenes, el que los santos cantaban en el horno encendido alabando al Señor (T. P. Aleluya).

Todos se ponen de pie y quien dirige el rezo dice:

V/. Señor, ten piedad.

R/. Cristo, ten piedad. Señor, ten piedad.

Padre nuestro.

V/. No nos dejes caer en la tentación.

R/. Y líbranos del mal.

V/. Que te alaben, Señor, todas tus obras.

R/. Y que tus santos te bendigan.

V/. Se regocijarán los santos en la gloria.

R/. Y se alegrarán en sus moradas.

V/. No a nosotros, Señor, no a nosotros.

R/. Sino a tu nombre da la gloria.

V/. Señor, escucha mi oración.

R/. Y llegue a ti mi clamor.

Los sacerdotes añaden:

V/. El Señor esté con vosotros.

R/. Y con tu espíritu.


Oración:

Oh Dios, que mitigaste las llamas del fuego para los tres jóvenes, concédenos be­nig­na­mente a tus siervos que no nos abrase la llama de los vicios.

Te rogamos, Señor, que prevengas nuestras acciones con tu inspiración y que las acompañes con tu ayuda, para que así toda nuestra oración y obra comience siempre en ti, y por ti se concluya.

Danos Señor, te pedimos, poder apagar las llamas de nuestros vicios. Tú que le concediste a san Lorenzo vencer el fuego que le atormentaba. Por Cristo nuestro Señor.

R/. Amén.