La basílica del Sagrado Corazón de París, situada sobre la colina de Montmartre, celebra desde el 20 de octubre un año jubilar con motivo del centenario de su consagración

Bajo el lema "Acoger y encontrar" se abrió el pasado 20 de octubre el Año Jubilar de la Basílica del Sacre Coeur de Montmartre, París; evento que se extenderá hasta el 18 de octubre del 2020, teniendo como eje central la Eucaristía y celebrando los cien años de la Consagración de la Basílica.

Varias iniciativas se han presentado para celebrar los 100 años de la Consagración de la Basílica del Sacre Coeur, entre ellos tres caminos jubilares; dos en las calles de Montmartre y uno al interior de la Basílica; y una escenografía bíblica en la cripta que se podrá visitar a partir del próximo noviembre.

Como ocurre en los años jubilares, los fieles podrán obtener la Indulgencia Plenaria con las condiciones acostumbradas: confesión sacramental, comunión Eucarística y orar por las intenciones del Santo Padre, además de peregrinar a la Basílica cruzando por la Puerta Santa y participando de las misas jubilares, que tienen lugar todos los días a 11:00 a.m. y a las 6:00 p.m.

La Basílica fue edificada en un lugar significativo; su nombre lo dice todo: Montmartre, el monte de los mártires. Allí San Denis y sus compañeros fueron martirizaros, y Santa Genevieve, hacia el año 475 mandó construir una iglesia, que más adelante sería un convento dedicado a Nuestra Señora que funcionó hasta la Revolución Francesa.

Por petición de Santa Margarita María Alacoque, conocida como "Apóstol del Sagrado Corazón de Jesús", a quien Nuestro Señor le reveló la devoción a su Corazón, Hubert Rohault y Alexandre Legentil, grandes hombres de fe, lanzan el "Voto Nacional"; una hermandad patriótica que nace con el objeto de consagrar Francia al Corazón de María, y de construir un templo dedicado al Sagrado Corazón de Jesús.

Esta propuesta es aprobada por Mons. Joseph Hippolyte Guibert, entonces Obispo de París, el 18 de enero 1872. La primera piedra es colocada el 16 de junio de 1875. Tras varias dificultades se culmina la edificación de la Basílica que es consagrada el 16 de octubre de 1919 por el Cardenal León Adolphe Amette.